Píldoras de Salud: reflexión sobre el uso saludable del teléfono móvil
El viernes 27 de febrero se llevó a cabo una sesión del proyecto Píldoras de Salud centrada en los riesgos asociados al uso del teléfono móvil. La actividad se realizó en el Casal de Barrio de Diagonal Mar y contó con la participación de 20 personas, entre pacientes y profesionales del Hospital de la Mar - Centre Fòrum, concretamente de la unidad de hospitalización de subagudos de salud mental. La sesión tuvo una duración aproximada de 45 minutos.

Momento de la sesión Píldoras de Salud
El proyecto Píldoras de Salud es una iniciativa de educación para la salud orientada a generar espacios breves, participativos y accesibles que promueven la reflexión sobre hábitos cotidianos y fomentan el autocuidado.
La sesión fue diseñada y conducida por Clàudia Alonso y Andrea Núñez, exestudiantes de la ESIHMAR y actualmente enfermeras de Atención Primaria. Durante sus prácticas en la unidad de Psiquiatría de Subagudos del Centro Fòrum conocieron a Rosi, educadora social y coordinadora del proyecto, que las inspiró a elaborar su propia intervención educativa.
La actividad se centró en el uso saludable del teléfono móvil, un tema especialmente relevante en el día a día de muchas personas. El objetivo principal fue reflexionar sobre la diferencia entre un uso equilibrado del dispositivo y una posible situación de exceso o dependencia.
Desde el enfoque de la enfermería de Atención Primaria, la sesión se desarrolló mediante diversas dinámicas participativas que facilitaron el diálogo y el intercambio de experiencias entre los asistentes. La primera fue la dinámica del cabecillo, que favoreció un espacio de confianza y escucha entre las personas asistentes. Seguidamente, se propuso un cuestionario cerrado para explorar los hábitos digitales y promover la conciencia sobre la propia relación con el móvil.

Dinámica participativa durante la sesión
Durante el debate grupal, las personas participantes identificaron patrones de uso muy frecuentes y compartieron estrategias para reducir su tiempo, como establecer franjas del día sin pantalla, desactivar notificaciones o priorizar actividades sociales y presenciales.
Como cierre, se destacó la importancia de crear espacios de educación para la salud también en el ámbito de la salud mental, donde el abordaje comunitario y la participación activa son clave. La sesión permitió reconocer conductas de dependencia y ofreció pequeñas estrategias cotidianas para fomentar un uso más consciente y saludable del dispositivo.
Esta experiencia pone de manifiesto cómo la colaboración entre profesionales y estudiantes puede dar lugar a iniciativas valiosas que promueven el aprendizaje compartido y el bienestar de la comunidad.